6ª ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

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Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Es la mujer valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me dejo llevar por el «qué dirán», del respeto humano, cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti. Y en tantas otras ocasiones.

Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el «qué dirán».

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Fotografía: Julio Salcedo.

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