TRONO DEL CRISTO

De Francisco Palma Burgos 1940-1965

Recién terminada la Guerra Civil, la cofradía dio los primeros pasos para recuperar el tiempo perdido. Los destrozos habían sido grandes. Las pérdidas en enseres y ornamentos casi absolutas. Estaba todo por hacer, y había que partir de cero. Y en ello se afanaron con entusiasmo los hermanos de la Misericordia.
 Fueron multitud de actos e iniciativas, las encaminadas a recaudar los fondos económicos necesarios, para poder volver a restablecer los cultos y salir de nuevo procesionalmente. Dada la escasez de todo lo necesario a nivel patrimonial, a la destrucción de la imagen del Cristo, y a la penuria económica, se decidió no salir en la Semana Santa de aquel año, y dedicar todos los esfuerzos al siguiente año de 1940.
En las Actas de Juntas de Gobierno y Cabildos que se conservan, puede observarse que a pesar de los escasos medios, el entusiasmo era generalizado. Una euforia que hizo posible lo que a muchos parecía casi imposible. Todavía en plena Guerra Civil, ya se habían dado pasos para encargarle la construcción de un nuevo Cristo al escultor malagueño afincado en Granada D. José Navas Parejo, sin embargo éste artista, hizo ver a la cofradía las dificultades para dicho trabajo, la escasez de madera de calidad, su falta de tiempo, etc. La Junta de Gobierno decidió esperar al término de la guerra.
Por otra parte, había posibilidades de que las R.R. M.M. de la Encarnación (hoy en día en un convento de la urbanización de El Atabal), le prestasen a la cofradía una imagen de un Nazareno caído bastante parecido a nuestra antigua imagen. Una comisión encabezada por el entonces Hermano Mayor D. Félix Carmena Ruiz se encargó de convencer a las monjitas bernardas para que nos lo prestaran sólo para el cortejo procesional, y unos cuantos cultos que se le realizarían a la imagen en el interior del convento. Y se logró la autorización de la comunidad religiosa.

Al disponer ya de una imagen de Cristo -aunque fuese prestada- la prioridad principal era conseguir un trono para procesionarla. La cofradía se lo encargó al conocido y afamado escultor malagueño D. Francisco Palma Burgos, y estuvo ya disponible para la Semana Santa de 1940, año en el que se volvió a procesionar por las calles de Málaga. También al mismo escultor, se le encargó una nueva cruz tallada y sobredorada para la imagen del Nazareno.
El nuevo trono de D. Francisco Palma Burgos era de una tipología a la que se ha venido llamando desde entonces “malagueña”, un alto cajillo cuadrangular de regulares proporciones y tallado con sobresalientes moldurones, cartelas de prominente tallado y con seis largos y pesados varales de madera. Los primeros años, el trono salió dotado con unos arbotantes de iluminación de acetileno ya conocidos y procesionados con anterioridad, que lograron salvarse de las destrucciones.
Para la estación penitencial del año 1944, ya se ha había recibido la nueva talla del Nazareno de la Misericordia encargada al escultor aloreño afincado en Granada D. José Navas Parejo. Una imagen que en 1946, salió sobre su trono en compañía de una nueva imagen  de la mujer Verónica encargada igualmente a Navas Parejo, y que sería retirada con posterioridad.
En los años siguientes, el trono fue poco a poco siendo modificado y completado. Los antiguos arbotantes de acetileno, se cambiaron por unos magníficos arbotantes tallados en madera a base de rocallas de gran verticalidad, que iban coronados por sendas tulipas de iluminación. Estos arbotantes, fueron repetidamente exigidos al escultor Palma Burgos, que tardó más tiempo del inicialmente previsto en su entrega a la cofradía.
Se densificaron y engrosaron las tallas de hojarascas y rocallas en el fino borde superior del coronamiento del cajillo. Se sustituyeron poco a poco las diversas cartelas talladas, por otras de mayor realce que llevaban los mismos símbolos, y se instaló una nueva iluminación en base a numerosas tulipas en el cajillo y sobre él, así como otras instaladas por el borde de la plataforma inferior en el que éste se ubicaba.

El resultado final una vez completado el proceso de cambio, fue un trono exuberante, de un espectacular y macizo aspecto barroco, que no sólo parecía pesado. Lo era. Y mucho. En la década de los años setenta y ochenta, no cesaron de hacerse algunas pequeñas modificaciones y mejoras, fundamentalmente en la iluminación que pasó a ser eléctrica con baterías, en la mesa interna del trono, o en el intento de aligerar los pesados varales, dado que incluso cuando -por estos años- el trono era llevado por cuadrillas de semiprofesionales pagadas, en más de una ocasión llegaron a tener serias dificultades para poder llegar al final del recorrido procesional.
Este trono estuvo siendo procesionado desde el año de su estreno en 1940 hasta el año 1965, en el que se le dio de baja para estrenar –el año siguiente-el nuevo trono de Cristóbal Velasco Cervián, que aún hoy se procesiona.
Hemos intentado por todos los medios saber a donde fue a parar nuestro antiguo trono de Palma Burgos, pero hasta el momento presente ha sido imposible. Lo único que sabemos gracias a las actas de Junta de Gobierno y Cabildos, es que fue tasado por el propio Palma en 150.000 pesetas, y vendido a éste. Si fue despiezado y recolocado en otros tronos, o si fue vendido de una pieza para algún pueblo u otra ciudad, lo ignoramos. De lo que sí estamos seguros es que este trono marcó una época en nuestra cofradía. Una época dura y de enormes carencias, gracias a Dios, hoy completamente superadas.

Manuel Molina Gálvez
Archivero-Cronista

Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia. Stmo. Cristo de Ánimas y Ntra. Sra. del Gran Poder y San Juan de Dios.

© 2016 Cofradía de la Misericordia

Síguenos en las Redes Sociales