SED MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE ES MISERICORDIOSO

REFLEXIONES SEMANALES

Sed misericordiosos como el Padre es misericordioso. Estamos llamados a ser iconos de la misericordia del Padre en medio de nuestro mundo.

Hoy con los pies ya en la frontera del Domingo de Ramos, en ese encuentro maravilloso con el Silencio y cierta Amargura interna que orienta a la vecina Esperanza, quiero fijarme en uno de los atributos del Padre Dios que con más firmeza, más belleza, se refleja en su Hijo. Un Hijo al que llamamos en Málaga, Ntro P Jesús de la Misericordia y que es ese Dios que procesiona a hombros de sus hermanos, y con el corazón unido de aquellos otros hermanos que no salimos, por las calles de Málaga proveniente de la Málaga más castiza, la más bonita, la perchelera.

Hablamos del Dios de la misericordia entrañable. Jesús, que ha venido a revelamos el rostro del Padre, nos lo ha revelado como misericordia. Y nosotros que continuamos su misma misión, tenemos que revelar el rostro de Dios en la misericordia.

¿Cómo adentramos en ese misterio de la misericordia de Dios?
Adentrarnos en la misericordia de Dios es saber mirar como Dios mira: Él nos mira al corazón y nos invita a ser misericordiosos como Dios nuestro Padre. Rechacemos las apariencias y aprendamos a mirar el corazón de las personas.

Adentrarnos en la misericordia de Dios es considerar las criaturas como nuestras, no con una propiedad despótica, sino con una propiedad afectiva: si son míos, cómo no voy a compadecerme de ellos. *Dios actúa con nosotros con misericordia porque nos siente suyos*. Somos misericordiosos cuando sentimos a los otros hermanos nuestros, cuando los sentimos algo nuestro.

Adentrarnos en la misericordia es _saber mirar_ dónde están los que necesitan de nuestra misericordia; es _querer acercarnos_ a donde se nos necesita, es _darnos y poner remedio_; es _establecer una relación_ con quien necesita de nuestra misericordia; también es _proveer unos medios_ que dejan la puerta abierta: Es, en definitiva, _generosidad y sobreabundancia_, de gestos, actitudes y medios. *Es saber ponerse en el lugar del que sufre*.

Estamos llamados a ser iconos de la misericordia y tenemos la tremenda responsabilidad de que cuando esos numerosos _hijos pródigos_ vuelvan, nos encuentren con la _misma actitud del Padre misericordioso_.

No podemos pensar en conversión sin una adhesión más profunda de nuestro corazón a Cristo, porque sólo cuando Cristo se hace presente en nuestra vida, se hace presente la luz: _sólo a la luz de Jesucristo descubrimos nuestras sombras_, porque *sólo Él es la luz y el camino que nos invita a recorrer a nosotros que somos pecadores*.

 

Un hermano

Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia. Stmo. Cristo de Ánimas y Ntra. Sra. del Gran Poder y San Juan de Dios.

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