NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

REFLEXIONES SEMANALES
El 13 de mayo de 1917, tres pastorcillos fueron testigos de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima, que duraron hasta el 13 de octubre del mismo año. La serenidad en la expresión y la cabeza inclinada con una mirada que baja hasta los hombres y mujeres que la buscan, provocan un efecto de atracción que concentra las miradas de aquellos que necesitan en sus almas el amor de una Madre.

La Virgen se aparece sencilla en su porte, sobre una encina, vestida toda de blanco; de pequeña estatura, como si se hubiera querido acomodar a la altura de aquellos niños a los que se muestra: no es de fe creer en las apariciones particulares, y sin embargo, ¡cuánta fe se percibe en aquellos quienes acuden a venerar los lugares marianos, en especial donde se han dado signos especiales de presencia de la realidad sobrenatural!, y que curioso….., cada vez que nos acercamos a alguna de las apariciones conocidas nos sorprende la coincidencia d
e que los testigos directos son personas sencillas, de las que no se puede pensar que inventaran esa experiencia extraordinaria. En ellos es como si resonara con más fuerza aquella bendición de Jesús en el Evangelio: Te doy gracias, Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, y se las ha revelado a la gente sencilla

Cómo se consuela el alma ante la presencia de la Madre de Jesús por parte de tantos peregrinos, también de otros tantos y tantos que encuentran en la Virgen refugio y fortaleza para vivir alegres y consolados en medio de las dificultades de la vida.

Hoy sentimos la presencia de la Virgen de Fátima. Personalmente, tengo mis historias y mis experiencias al haber experimentado la misericordia divina a través de la invocación a la Virgen: No temas son aquellas palabras que nuestra Madre nos dice siempre, cuando a Ella acudimos y nos aferramos: la Virgen es mediadora de gracias, son muchas las personas, fieles y devotos que han experimentado la protección de María y hoy nosotros nos unimos a ellas encomendando a su mediación el futuro de nuestras familias y amigos, también, como no, de aquellos que no conocemos y más la necesitan.

La Santa Madre de Dios no sólo nos visitó sino que ha querido quedarse con nosotros. Dejó estampada misteriosamente su sagrada imagen en nuestras Iglesias y en nuestro corazón para que la tuviéramos bien presente, convirtiéndose así en símbolo de la alianza de María con cada creyente, a quienes nos confiere alma y ternura.

Supliquemos a la Santísima Virgen María, en su advocación de Fátima (a la Madre de Dios, a la Reina, a la Señora,….), que continúe acompañando, auxiliando y protegiendo a nuestro pueblo. Y que conduzca de la mano a todos los hijos que peregrinan en estas tierras andaluzas al encuentro de su Hijo, Jesucristo, Nuestro Señor, presente en la Iglesia, en su sacramentalidad, y especialmente en la Eucaristía; presente en el tesoro de su Palabra y enseñanzas; y, como no, presente en todo el santo pueblo fiel de Dios, en los que sufren y en los humildes de corazón.

Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia. Stmo. Cristo de Ánimas y Ntra. Sra. del Gran Poder y San Juan de Dios.

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