LA IGLESIA DEBE CAMINAR ESA NUEVA EVANGELIZACIÓN QUE NOS INDICA EL PAPA

REFLEXIONES SEMANALES

La Iglesia debe caminar esa  nueva evangelización  que nos indica el Papa en la EG proponiendo como un signo de la acogida de Dios  tener templos con las puertas abiertas en todas partes (EG 47): hay que _arriesgarse_ por el Evangelio, por Jesucristo, y rechazar cualquier tentación de acomodamiento o de búsqueda del poder.

Nuestra parroquia -que no es una estructura caduca- debemos continuar caminando en un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma para que el impulso misionero sea cada vez más intenso, generoso y fecundo. Hemos de abandonar criterios como el  siempre se ha hecho así  o el ya lo harán otros u otro y vivir, en cambio, en un estado permanente de disponibilidad y de misión, buscando y procurando siempre la unidad. Si esto no es así  ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos individuales?.

Cada miembro de nuestra comunidad debe sentirse interpelado. Cada uno debe considerar para sí la invitación a ser testigo, cada cual ha de considerar en primera persona su implicación con Cristo y, desde ahí, en la Parroquia y con el hermano. Pero no podemos olvidar que somos pobre gente, débiles y olvidadizos y que para ser fieles necesitamos del acompañamiento personal para fomentar el encuentro con Cristo, que es nuestro único Señor.

Hay que evangelizar, siempre, buscando el bien de los demás y deseando la felicidad del prójimo, sin desanimarnos ante los fracasos o la escasez de resultados porque la fecundidad es muchas veces invisible (EG 279). La actividad misionera y evangelizadora, que es tarea de todos los cristianos, invitándonos a entregarnos con entusiasmo, superando las divisiones, envidias y celos, la pereza egoísta, el pesimismo estéril o la mundanidad espiritual.

Es esencial el trabajo ofrecido por personas formadas, personas que aporten una experiencia de vida cristiana y de fe contagiosa, que sepan hablar con su vida, con su dedicación, generosidad y entrega. Que iluminen desde la unidad y presenten la realidad de la Iglesia rica en carismas y una en la fe que se expresa en la realidad de la comunidad parroquial, en comunión con el Obispo Diocesano.

Lo que pretendo resaltar, en definitiva, es que el objetivo final de la evangelización no es la transmisión de una doctrina, sino el encuentro con una persona, con Jesucristo. La posibilidad de un encuentro cara a cara depende del hecho de que Jesús, resucitado, está vivo y quiere caminar al lado de cada creyente, así como realmente andaba con los dos discípulos en el camino a Emaús; es más, cómo estaba en sus corazones cuando regresaban a Jerusalén, después de recibirlo en el pan partido (recomiendo la lectura del pasaje –Lc 24, 13-34- para entender como el esquema que sigue es real, siempre, en nuestra vida).

• Desaliento/huida.
• Encuentro/atención a la Palabra.
• Eucaristía/experiencia salvadora.
• Experiencia con y de Jesús/anuncio a otros.

Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia. Stmo. Cristo de Ánimas y Ntra. Sra. del Gran Poder y San Juan de Dios.

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