Domingo 4º T. Ordinario 2017

La idea que Dios tiene preferencia por los pobres y humildes es tema central de los evangelios. En el texto de las Bienaventuranzas a los pobres y humildes se les llama “pobres en el espíritu” que son los humildes, los que no ponen su confianza en sus propias fuerzas, ni en la ayuda que le van a dar los hombres, sino que saben que su única verdadera y definitiva ayuda es el Señor.

Jesús amó a los a “los pobres en el espíritu”, los pobres que eran humildes y les prometió el Reino de los Cielos; Jesús amó a los sufridos y les dijo que ellos heredarán la tierra; Jesús amó a los que lloran y les dijo que ellos serán consolados; Jesús amó a los que tienen hambre y sed de justicia y les prometió que ellos quedarán saciados; Jesús amó a los misericordiosos, y a los limpios de corazón, y a los que trabajan por la paz, y a los que son perseguidos por causa de la justicia, y a todos ellos les prometió el Reino de los Cielos.

Jesús quería que los hombres fuéramos felices en esta vida: debemos luchar para que el ser humano tenga todo lo que necesita para vivir con dignidad. Todos somos responsables, en algún sentido, de la pobreza, la desigualdad y la injusticia del mundo y por ello debemos luchar contra esas lacras para contribuir a que este mundo sea un poco menos malo.

Las bienaventuranzas hablan de que las cosas pueden ser de otra manera, que Dios quiere que las cosas sean distintas a como son. Las bienaventuranzas hablan de un Reino, el de Dios, en el que se pondrá la historia del revés y los últimos serán primeros y los pequeños, grandes. Pero ese Reino tiene dificultades para crecer entre nosotros ya que se enfrenta a un ambiente contracultural y aparece como algo utópico para el tiempo de hoy. No obstante, el Señor sigue suscitando personas y moviendo sus corazones para que colaboren en esta tarea.

• Optar por las bienaventuranzas supone poner toda nuestra confianza en Dios y asumir que vamos a caminar contra-corriente en muchas ocasiones.
• Optar por las bienaventuranzas supone reconocer a un Dios que está a favor de los empobrecidos, de los más desgraciados de la vida.
• Optar por las bienaventuranzas es optar por un camino de felicidad que pasa por ayudarnos unos a otros a ser felices, sin necesidad de llenar nuestra vida de cosas y más cosas que nos proporcionan una felicidad pasajera y trivial.

Aunque sea caminar contra-corriente, merece la pena, porque estamos confiados en que el Señor nos lleva a su plenitud.

Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia. Stmo. Cristo de Ánimas y Ntra. Sra. del Gran Poder y San Juan de Dios.

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