BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS PORQUE ALCANZARÁN MISERICORDIA

REFLEXIONES SEMANALES

Bienaventurados los misericordiosos porque alcanzarán misericordia : hay muchos modos de meditar sobre esta bienaventuranza porque la misericordia no se manifiesta de un solo modo, ni se expresa de manera unívoca, ni se agota en nuestros pobres sentimientos e intenciones. Hoy quiero pensar en la misericordia que supone tener entrañas de madre desde el anonadamiento, revelándonos lo más profundo y lo más escondido de nuestro ser.

Ser misericordiosos es desenmascarar el camuflaje de la falsa imagen que todos arrastramos y que rompe la fraternidad. Ser misericordiosos nos ayuda a vivir en la casa común de todos. Ser misericordiosos es servir, es hacerse cargo de la situación del otro, acercarse al hermano con sensibilidad desde mi propia miseria…, porque ser misericordiosos no es una teoría, ni un programa educativo o ideológico, ni surge desde “arriba”, ni desde la distancia o los escritos. Y si en el argot popular ser misericordiosos los unos con los otros no goza de buena prensa y da la impresión que es algo trasnochado, incluso de tener una dimensión paternalista, no debe ser así entre nosotros: no hay cabida para la condenación de unos a otros, porque todos somos de barro y somos hermanos.

Cuando miramos con sinceridad al Señor, se nos desmonta el creernos superiores y nos abre, de nuevo, la posibilidad de vivir una relación fraterna, de igualdad, no de superioridad, ni de prestigio por nuestra parte: es entonces cuando descubrimos que somos bienaventurados por ser misericordiosos. Pero si esto no es así, nuestra ayuda, nuestra supuesta “misericordia” y nuestro “servicio”, pueden convertirse en una plataforma para justificarnos y situarnos encima de los otros, y a costa de su humillación y de su desprecio poner nuestra imagen por encima. Actuamos desde “arriba”, no desde “iguales”.

Esta Bienaventuranza viene a minar nuestra propia imagen para poder ser hermanos. Experimentemos el servicio como un privilegio y no como una generosidad. Ahora es el tiempo de hacer un mundo mejor desde la gratuidad, una Iglesia más comprometida desde la sencillez. Esta Bienaventuranza es un grito liberador del pánico de nuestra imagen, eso que a veces es intocable y que tanto daño nos hace.

La oferta está hecha. A ti, a mí, a todos nos toca elegir si seguimos por la ruta de las Bienaventuranzas o por nuestra ruta segura y atrincherada. La justicia y la misericordia van tan unidas que la una sostiene a la otra. Una justicia sin entrañas de madre es cruel y una misericordia sin justicia es disipación y marca la distancia desde arriba a abajo en la relación de las personas y no desde la fraternidad humana.

La misericordia es una sensibilidad de corazón, un amor ante los defectos de los demás, una paciencia que espera lo mejor de los otros. Por tanto no es misericordioso el que murmura, juzga y condena aunque sea solamente interiormente. Con razón se ofrece la misericordia a los misericordiosos para que reciban más de lo que han merecido. ¡Descubramos la misericordia que Dios tiene con nosotros y desde ahí seamos misericordiosos con los demás!

Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia. Stmo. Cristo de Ánimas y Ntra. Sra. del Gran Poder y San Juan de Dios.

© 2016 Cofradía de la Misericordia

Síguenos en las Redes Sociales