Historia de la Cofradía

Apuntes para la historia de la Misericordia (XII)

Como ya se dijo en el capítulo anterior[1], la década de los años cuarenta comenzó muy prometedora para la cofradía, dada la llegada –inesperada- de un nuevo trono para la Virgen del Gran Poder donado por el hermano de la cofradía D. Eduardo Garnica, que –no  obstante- provocó numerosos quebraderos de cabeza a la hermandad cuando fue rechazado por la Comisión Artística del Obispado de Málaga, y el Obispo prohibió expresamente que fuera procesionado. Al final, después de varios años, el problema quedó resuelto siguiendo las indicaciones del Obispado en el sentido de eliminar el extraño palio de orfebrería del diseño, y reformando el cajillo. El conflicto duró varios años.

Fue una época durísima por diversos factores. Aunque el empuje, la devoción y las ganas de volver a procesionar estaban intactos, la terrible falta de recursos económicos, la escasez de materiales de calidad para recomponer el patrimonio artístico y de vestuario, el cierre por la guerra de los talleres cofrades y la ausencia de numerosos artesanos de esos talleres que por culpa de la guerra perdieron la vida, se vieron desplazados o decidieron exiliarse, hacían de la tarea de reconstrucción casi un imposible. El panorama era desolador. Faltaba de todo. Y lo peor para la Misericordia, había sido la pérdida irreparable de nuestro Sagrado Titular. Sólo nos había quedado la imagen de la Virgen. Y fue en Ella donde se centraron los primeros esfuerzos.

 Sin embargo, el 20 de Mayo de 1940[2], tomó posesión del cargo de Hermano Mayor D. Juan García Ramírez, un veterano de la hermandad que había ostentado diferentes cargos en la misma desde que fuera nombrado vocal al menos desde el año 1935. Ya el anterior Hermano Mayor D. Félix Carmena en el año 1938[3], había dado el paso de contactar con el reputado escultor aloreño afincado en Granada Sr. Navas Parejo, para que le tallara un nuevo Titular, a lo que este artista contesto positivamente, pero recomendaba esperar a terminar la Guerra, para poder disponer de buenas maderas. Cuando tal cosa sucediera, el se comprometía a realizar el encargo. Unos meses más tarde, concretamente el 30 de septiembre de 1938, a la vuelta de una visita a Granada al taller del citado escultor, el Sr. Félix Carmena informó a la Junta de Gobierno que el presupuesto solicitado a él, para un trono para la Virgen tiene un costo económico de 15.000 pesetas, e insiste en que le ha vuelto a decir, que para reconstruir la imagen del Señor de la Misericordia: “….es mejor esperar a que la guerra termine… Y Dios dirá”.

Después de esto, el Sr. Félix Carmena inició de inmediato trámites con las religiosas del Convento de la Encarnación, para estudiar la posibilidad de que dichas monjitas nos prestaran para las salidas procesionales una talla de un Nazareno que ellas poseían, que era muy parecido al nuestro tristemente desaparecido. Las conversaciones continuaron, y el nuevo Hermano Mayor Sr. D. Juan García Ramírez, continuó la labor del que le precedió, hasta conseguir dicha autorización para el desfile procesional del Jueves Santo de 1940. Durante los años 1940, 1941, 1942 y 1943 las monjitas nos prestaron la imagen solo y exclusivamente para el desfile procesional procesional. Hasta los cultos a la imagen, se desarrollaban en el interior del propio convento.

El panorama general de las cofradías de la ciudad en los primeros años de la década de los cuarenta era de una tremenda escasez. Como botón de muestra, basta decir que para el año 1940, se publicó en el ABC de Sevilla que para las hermandades de Málaga, se necesitarían nada menos que 15.000 metros de tela para los trajes de los nazarenos de las 19 hermandades que pretendían procesionar4. Sólo la generosidad y la colaboración entre las hermandades pudieron realizar el milagro de reconstruir la Semana Santa. Los préstamos entre ellas se generalizaron. La Misericordia –como todas las demás- ayudó y fue ayudada en el esfuerzo. Los ingresos económicos de cuotas eran escasísimos, pero entre las aportaciones voluntarias de numerosos hermanos benefactores y las ayudas de instituciones como la del Ejercito del Aire, se fueron mal cubriendo los gastos. Las mayores partidas de ingresos provenían de las subvenciones estatales a través del Ayuntamiento y la cuota correspondiente de la Agrupación de Cofradías, que organizó numerosos actos y eventos recaudatorios a tal fin.

El cortejo penitencial de la Cofradía de la Misericordia puesto en la calle en los años cuarenta, nos parecería hoy en día escaso y mediocre. Efectivamente, las destrucciones masivas de 1931 y 1936 habían aniquilado cualquier resto de patrimonio artístico, que aunque nunca alcanzó la categoría de “suntuoso”, nunca fue despreciable, tal como hemos visto en los artículos precedentes de esta serie histórica. Los hermanos de la cofradía, como hemos dicho, se volcaron con auténticos deseos de restauración. Carpinteros, fontaneros, pintores, administrativos y otros oficios, se pusieron manos a la obra, en el diseño y elaboración de los objetos necesarios para el cortejo. Se fabricaron por los hermanos faroles largos con mango de madera y farol de forja, faroles de mano de forja con cristales y velas en su interior, bastones de madera y remate metálico para cargos y presidencias, se reformaron y ampliaron las mesas de los tronos, se amplió -en cuanto hubo telas apropiadas- los ropajes de penitentes, etc… Incluso se llegó al caso de diseñar, elaborar e instalar por parte de hermanos, de un Palio de terciopelo liso de color negro, con unos flecos de gran tamaño. En el frontal del Palio, se disponía y prominente escudo de recortes con ribetes dorados con la heráldica de la cofradía. Como obra artística era de bastante poco valor, pero tenía el enorme simbolismo de dar la impresión de estar haciendo algo. Y el caso, es que… desde lejos daba el “pego” y resultaba sorprendentemente atractivo. Sobrio, pero atractivo.

Como muestra, el itinerario que siguió la cofradía en el año 1947 fue el siguiente5: salida a las 22,30 hrs. – Calle Ancha del Carmen – Puente de Tetuán – Alameda – Larios a las 11,45 hrs. – Tribuna de la Plaza de José Antonio (hoy Constitución) a las 24´15 hrs. – Granada – Méndez Núñez – Plaza de Uncibay a la 1,00 hrs. – Tejón y Rodríguez – Carretería – Puerta Nueva – Cisneros – Especerías – Nueva – Puerta del Mar – Alameda – Ancha del Carmen – y a su templo llegaba sobre las 3,30 de la madrugada. El ropaje de los nazarenos de la sección del Cristo era túnica roja y capirote negro. Los cargos de esta sección llevaban además capa color negro. La sección de la Virgen vestía túnica negra y capirote blanco. Los cargos de la Virgen vestían además capa blanca. El vestuario de la cofradía en la calle era modesto, pero digno. Los enseres básicos todos ellos exentos de bordados, salvo los dos estandartes de Cristo y Virgen de los años 20, que se habían salvado de la destrucción.

Acabada la guerra, y mientras unos años procesionábamos en préstamo el Nazareno de las monjitas del Convento de la Encarnación, la Misericordia no renunció a volver a tener una nueva imagen de Cristo en propiedad. Ya en marzo de 1942[6], se abrió una suscripción especial para recaudar fondos para ello, y se nombró una Comisión Especial para el seguimiento de lo recaudado. Dicha comisión estaría formada por los Sres. Salinas (don Antonio y don Manuel), el Sr. Naranjo, el Sr. Tomás Ruíz, el Sr. Peláez y como representante de la sección de la Virgen el Sr. Olmo, que se irían turnando en la custodia de los fondos bajo la supervisión de los señores García Ramírez y Naranjo[7].

En junio de 1942, El Hermano Mayor da cuenta a la Junta de Gobierno de que el costo económico de la nueva imagen del Cristo fue tasado en 15.000 pesetas por Navas parejo. Era un importe muy alto. Casi inalcanzable. Pero eso no desanimó a los hermanos de la cofradía, que acordaron posponer su adquisición para más adelante[8], en cuanto se dispusiera de dicha cantidad.

En el acta de la Junta de Gobierno del 11 de julio de 1942[9], se recoge que el Sr. García Ramírez se había vuelto a entrevistar con Navas Parejo, y que a principios del mes de agosto se ultimarían los detalles para la contratación de la talla, aprovechando que el escultor venía a Málaga por unos días. Se empezaron de inmediato a realizar cuestaciones económicas extraordinarias entre los hermanos, empezándose por fijar una cuota extraordinaria a los miembros de la Junta para el mismo fin. Dicha propuesta fue muy bien acogida por los hermanos, que renovaron una ilusión que ya tenían casi perdida en vista de las dificultades.

Manuel Molina Gálvez
Archivero-Cronista.

 

1 Molina Gálvez, Manuel. “Trono de la Virgen de José Castro….” Boletín Misericordia nº 15; año 2009; págs. 28-31.
2 Acta de Junta de Gobierno de 20 de mayo de 1940. Libro de Actas nº 1.
3 Acta de Junta de Gobierno de 19 de junio de 1938, Colección de Actas. Libro nº 1; página 8.
4 Diario ABC de Sevilla. 19 de enero de 1940; página 12.
5 Revista La Saeta 1947.
6 Acta de Junta de Gobierno de 18 de marzo de 1942. Libro de Actas nº 1; página 178.
7 Acta de Junta de Gobierno de 23 de abril de 1942. Libro de Actas nº 1; página 168.
8 Acta de Junta de Gobierno de 9 de junio de 1942. Libro de Actas nº 1; página 191.
9 Acta de Junta de Gobierno de 11 de julio de 1942. Libro de Actas nº 1; página 196.

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