Historia de la Cofradía

Apuntes para la historia VII

Desde el año 1920 en adelante, las cofradías de La Misericordia y de La Buena Muerte y Dolores, siguieron creciendo en todos los sentidos. Fueron unos años de bonanza económica y de un fuerte crecimiento social, haciéndose numerosas y frecuentes adquisiciones patrimoniales –signo de vitalidad-, la mayoría de ellas de una calidad artística acorde con las posibilidades de la época.

El número de hermanos en las dos cofradías aumentó sensiblemente, incorporándose entre ellos, varios burgueses adinerados que facilitaron la renovación patrimonial y la lenta expansión de las dos cofradías. La crisis económica vivida en la capital en aquellos años, hizo que todo el mundo se fijara en el extraordinario potencial de tenía articular una Semana Santa espectacular, como polo de atracción turística. Por ello, se potenció hasta extremos desconocidos. Y por ello recibió el apoyo más o menos decidido, de la mayoría de las administraciones públicas
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Casi la totalidad de las cofradías entonces existentes, y las nuevas que por aquellas fechas se pusieron en marcha, estaban dirigidas por burgueses y comerciantes de variada fortuna, la mayoría de ellos del sector profesional del comercio textil. Eran hombres decididos, emprendedores, valientes y hechos a sí mismos, que empuñaron con firmeza el timón de nuestras Cofradías. Ya vimos en el capítulo anterior la enorme trascendencia que tuvo para nosotros el nombramiento como Hermano Mayor de uno de ellos: D. Francisco de Asís Cabrera Anaya.

Por aquellos tiempos, también era muy habitual la doble o triple militancia de los malagueños en las cofradías de la ciudad. Como aún no se había prohibido el poder militar en varias juntas de gobierno distintas, muchos cofrades constaban como miembros de varias juntas de gobierno. Tal vez a ello, no sea ajena dicha implicación, a la recién estrenada importancia que distinguía a los nuevos cofrades. Ser cofrade o miembro de una –o varias- juntas de gobierno, llegó a ser marca de distinción y relevancia económica, y el camino emprendido por muchos para prosperar en la escala social de la capital. Uno de los casos más conocido que nos afecta a nosotros, es el de D. Manuel Mesa Vílchez, que fue nombrado en 1920 primer Hermano Mayor de la nueva Cofradía de la Expiración recién fundada en la iglesia perchelera de San Pedro, al mismo tiempo que era vocal en la hermandad de la Misericordia y Secretario en la Cofradía de la Buena Muerte y Ntra. Sra. de los Dolores sitas ambas en la iglesia parroquial del Carmen, por aquel entonces denominada oficialmente “Parroquia de Nuestro Señor San Pedro y Nuestra Señora del Carmen”.

Estas dos cofradía durante varios años, salían de la iglesia del Carmen procesionalmente el mismo día, pero no unidas. En el año 1920 hubo una diferencia horaria de dos horas. La prensa de la época recoge y precisa que La Misericordia salía primero con su trono del Nazareno a las 19’00 horas, y la Buena Muerte y Dolores con su trono de palio de la Virgen de los Dolores, salía de la misma iglesia del Carmen dos horas después: a las 21’00 horas, aunque ambas circularon por el mismo itinerario. Un itinerario que sufría anualmente abundantes cambios.

En 1920 fue: C/ Ancha del Carmen – Pasillo de Sto. Domingo – Puente de Tetuán – Alameda (lateral izquierdo) – Acera de la Marina – Marqués de Larios – Plaza de la Constitución – Granada – Plaza de la Merced – Álamos – Torrijos – Puerta Nueva – Compañía – Salvago – Especerías – C/ Nueva – Puerta del Mar – Alameda (lado derecho) – Puente de Tetuán – Pasillo de Sto. Domingo – C/ Ancha del Carmen y a su templo.
A tenor de las escasas noticias encontradas, la vida corporativa de las dos cofradías siguió su curso con normalidad, aunque cada vez con más frecuencia, todos se refieren a ellas como una sola cofradía, en singular. Aunque es más que posible que no hubiera habido una unión legal, es indudable que la unificación estaba ya aceptada por todos, plenamente consolidada y en total funcionamiento. A todos los efectos, y para todo el mundo, La Misericordia y la Buena Muerte y Dolores, ya eran solo una cofradía con dos tronos. No hay especificaciones en cuanto a su diversa procedencia. Es más, desde estos años, cuando se habla -en los medios de comunicación especializados y en la prensa en general- de la procesión de la Misericordia, se referirán a ella como una cofradía con una “sección de Cristo” y una “Sección de Virgen”.

Este período de expansión y consolidación, se utilizó para completar, o en muchos casos adquirir, un patrimonio artístico nada despreciable. Las inversiones fueron numerosas, y la mayoría de ellas, encargadas a los mejores y más prestigiosos artistas disponibles en aquellos años. La prensa de la época, recoge dicho auge patrimonial, y precisa la compra de algunos enseres. El periódico “El Regional” dice que para el desfile del año 1920, se estrenaron 30 “cetros” (bastones) para los mayordomos, así como un juego de mazas muy artísticas para los guiones y estandartes. En el trono de la Virgen, se estrenará un alumbrado de acetileno construido por el don Pedro García. Dice el periódico textualmente: “Ésta hermandad, continúa con su entusiasmo, aspirando al lugar preeminente que, sin duda, le está reservado entre las demás procesiones que hoy gozan de fama, por su orden y magnificencia…”. En la sección del Cristo, el orden que se llevó fue: Banda de Cornetas y Tambores; Guión de la Hermandad bajo Mazas con túnicas de terciopelo rojo y cíngulos de oro; 60 penitentes con túnicas de raso de algodón y capirotes de terciopelo y cíngulos de oro, Estandarte de la cofradía bajo Mazas, con túnicas de raso de algodón y capirotes de terciopelo con cíngulos de oro, y el trono de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia. Los mayordomos y campanilleros vestían túnicas de terciopelo rojo, cíngulos de oro y escapularios de terciopelo bordado con las insignias de la cofradía. En la sección de la Virgen, iban: Banda de Cornetas y Tambores; Guión de la Hermandad bajo Mazas, con túnicas de terciopelo negro y cíngulos de oro; 50 penitentes con túnicas negras y cíngulos de oro; 50 penitentes con túnicas negras y cíngulos blancos; el trono de Ntra. Sra. de los Dolores bajo palio y artísticamente adornado de luces y flores; Cruz Parroquial, palio y una Banda de Música. Los cargos vestían túnicas de terciopelo negro, cíngulos de oro e insignias de la Hermandad, y los Bastoneros y Ambulantes estrenarán bastones con cetros de plata y escapularios de terciopelo con las insignias de la cofradía”.

En el año 1921, el mismo de la fundación de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, volvió a realizarse un enorme esfuerzo económico en diversas inversiones patrimoniales.
En 1925, estrenó un nuevo trono para el Cristo de Pío Mollar Franch. La otra cofradía hermana de Ntro. Padre Jesús de la Buena Muerte y Ntra. Sra. de los Dolores, empezó a procesionar de 1918 a 1923, sobre el trono de las estrellas comprado a la hermandad de la Esperanza, a su dolorosa titular. Para la salida procesional de 1924, la Virgen procesionó sobre el trono del Cristo de la Sangre -como ya vimos en su momento- y en 1925 estrenó el nuevo de palio del afamado artista valenciano Pío Mollar (la imagen del Crucificado de la Buena Muerte y Ánimas no llegó nunca a ser procesionada).

Pero a pesar de que aquellos años fueron de una franca expansión y mejoría en todos los aspectos, no fue un camino de rosas. Hubo numerosas dificultades económicas, y algún que otro problema interno. Entre las primeras, era el recaudar el dinero suficiente para poder efectuar la salida penitencial. Una salida que casi nunca estuvo garantizada, y que durante algunos años corrió serio peligro de no poder efectuarse, dado que la cuota que aportaban los hermanos nunca era suficiente. Afortunadamente, con una buena gestión, se fueron solventando los problemas económicos que se iban planteando. Sin embargo, no fue tan fácil superar los conflictos planteados por enfrentamientos entre los propios hermanos cofrades. La premura y la opacidad con la que se realizó la fusión de ambas cofradías, las rencillas, odios, envidias y rencores suscitados entre las partes, provocaron algún que otro disgusto, que si bien al principio fueron controlados, fueron –con el tiempo- aumentando en intensidad hasta llegar a provocar una ruptura total.

Efectivamente, en el año 1926 sucedió algo inesperado. Aunque no sabemos las interioridades ni las motivaciones, en ése año un grupo de cofrades surgidos de la Misericordia que se autodenominaban hermanos de la “Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Buena Muerte y Ntra. Sra. de los Dolores” sita en la iglesia del Carmen, presentaron en el Registro General del Gobierno Civil de Málaga, una solicitud de inscripción en el Registro de Asociaciones Religiosas, tal y como entonces era preceptivo. Y no sólo eso, sino que además, solicitaron su ingreso en la Agrupación de Cofradías de Málaga como una nueva hermandad independiente.

La aceptación -para su estudio- por parte de la Agrupación de Cofradías de la solicitud de inscripción de Buena Muerte y Dolores, provocó una enorme indignación entre los cofrades de la Misericordia, que entendían que ni siquiera ésta se debería de aceptado, dado que ya no existía dicha citada hermandad dada su fusión años antes con la Misericordia, además de pedir el amparo del ente agrupacional como socio fundador del mismo. Tan grande fue la indignación de la Junta de Gobierno y de los hermanos de la Cofradía de la Misericordia, que éstos a su vez, -seguramente para presionar a la Agrupación de que no aceptara la solicitud de Buena Muerte y Dolores- decidieron pedir la baja, y salirse de ella.

La actitud de las autoridades religiosas fue expectante, pero no intervinieron que sepamos. Tampoco lo hizo la autoridad civil gubernativa, ni hemos localizado hasta el momento, pleitos judiciales al respecto.

Seis meses estuvo la Cofradía de la Misericordia fuera de la Agrupación. En cuanto el ente rechazó la petición de inscripción presentada por Buena Muerte y Dolores, volvió a solicitar su reingreso con toda normalidad. El intento de algunos antiguos hermanos cofrades de volver a recuperar la independencia de la Cofradía de la Buena Muerte y Dolores había fracasado, y la profunda crisis planteada con un asunto tan grave de escisión, se había superado. Poco a poco los problemas entre las partes se fueron arreglando, aunque no sin dificultades.

Este asunto, ha permanecido casi completamente desconocido por todos en la historia oficiosa de nuestra cofradía. Sin embargo ocurrió. En parte, fue producto en aquella época próspera y -al mismo tiempo- convulsa de los años 20 del siglo anterior. Pero esperaban tiempo aún más duros y complicados. Sólo unos pocos años después, se produciría el gran desastre de Mayo de 1931, pero eso… es materia ya para el próximo artículo.

Manuel Molina Gálvez
Archivero-Cronista.

Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia. Stmo. Cristo de Ánimas y Ntra. Sra. del Gran Poder y San Juan de Dios.

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