Historia de la Cofradía

Apuntes para la historia de la Cofradía de la Misericordia IX

Una vez transcurridos los terribles acontecimientos del 11 y 12 de mayo de 1931, nuestra cofradía de la Misericordia se encontró en la misma situación terrible que el resto de corporaciones nazarenas entonces vigentes. Salvo algunas excepciones, todas sufrieron una pérdida total de su patrimonio. En nuestro caso, casi nada se salvó –excepto la cabeza y las manos de la Santísima Virgen- salvada por los hermanos Olmos, tal como es conocido por todos.

Según testimonios orales aportados por hermanos de la cofradía, los tronos se guardaban desarmados en un local anexo a la iglesia, y fueron totalmente destruidos, como todas las dependencias de la parroquia. Todos los ropajes procesionales desaparecieron y dado que no se produjo ningún incendio en el edificio parroquial, se conjetura con que pudieron ser robados por los asaltantes, o quemados en algunas de las candelas que se levantaron en las calles aledañas a la iglesia y donde fueron a parar imágenes, tronos, mobiliario, cortinajes, lámparas, cuadros y las prendas guardadas en la sacristía.

Pero indudablemente, la mayor pérdida sufrida por la cofradía en el asalto fue la de las Sagradas Imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia y la de la mucho menos conocida imagen –nunca procesionada- de Nuestro Padre Jesús de la Buena Muerte y Ánimas. Mucho se ha especulado al respecto de la destrucción del “Chiquito”. Muchas han sido las conversaciones mantenidas en el barrio, acerca de cómo pudieron suceder los acontecimientos de dicha destrucción. Pero nunca nadie, ha sabido dar una explicación convincente a este suceso. Ningún testigo presencial –que tuvo que haberlo- se quiso comprometer con posterioridad en la aclaración.

Tal vez por eso, surgieron muy pronto diversas teorías contradictorias, carentes de toda credibilidad. Una decía, que la Sagrada Imagen después de haber sido agredida, golpeada, vilipendiada y escarnecida, fue subida a una furgoneta y llevada hasta la Plaza de la Merced, donde fue arrojada a una gran fogata que ardía frente a la puerta principal de la desaparecida iglesia del mismo nombre.

Otra teoría, sostenida por no pocos vecinos del Perchel, es que la imagen fue destruida a golpes en la puerta de la iglesia y sus trozos arrojados a una fogata en las “cuatro esquinas”. Incluso algunos vecinos, sostienen que algunos de ellos recogieron de la fogata algunos pequeños fragmentos de la imagen una vez que se marcharon los militantes anarquistas causantes de aquella salvaje agresión. Sin embargo, hasta el momento presente, no ha sido posible certificar dicha cuestión. Junto con el Nazareno de la Misericordia, fueron destrozadas un buen número de imágenes de la iglesia. ¿Quién puede asegurar que dichos fragmentos fueran del “Chiquito” y no de otra imagen de que fueron allí mismo destruidas?

Tanta teoría, tanto desconcierto y silencio posterior, no es de extrañar que degenerara con el paso del tiempo en diversas leyendas sobre reutilización de algunas partes del cuerpo de la antigua en la actual. Todo el barrio conoce esa historia que sostenía que el brazo derecho de la actual imagen era el brazo derecho de la antigua atribuida tradicionalmente a Pedro de Mena.

En lo que a mí respecta, dichas teorías, están más en el campo de la leyenda y de la tradición, que en el rigor histórico basado en una investigación profunda y detenida. Pero también es verdad, que no pocas leyendas y tradiciones, tienen su fundamento histórico. Y es más que posible, que éste sea uno de esos casos. Y esto lo digo, teniendo en cuenta los acontecimientos descubiertos por mí, no hace muchos años y que expongo a continuación de la manera más breve posible. El Nazareno de la Misericordia fue destruido a golpes en el asalto del 12 de mayo de 1931, si. Pero no incendiada –al menos totalmente- la imagen. Veamos.

Consultando la prensa de unos años después de la destrucción, me encontré –con fecha 31 de agosto de 1935- una noticia de prensa sorprendente. En ella, se daba cuenta a los ciudadanos de que en muy pocas fechas, llegará de nuevo a la iglesia del Carmen, la imagen restaurada de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia. Dicho artículo, convoca a todos los percheleros a que asistan en la iglesia del Carmen, a la bendición de la imagen y a los cultos que se celebrarán en su honor. ¿Próxima llegada de la imagen restaurada? ¿Cómo es posible? ¿Se trata de un error? No…, no era un error. Otro documento más, vino a certificar éste hallazgo.

Poco tiempo después –facilitada por un buen amigo- se me entregó fotocopia de una carta petitoria impresa de la hermandad, dirigida a viejos y nuevos hermanos de la cofradía, solicitándoles una aportación económica para costear “la restauración” de la imagen. En ella, se pedía a cada uno de ellos, la modesta cantidad de una peseta.

Estos dos documentos, eran reales y definitivos. Y ponían en evidencia –junto con otros que aparecieron con posterioridad- que el “Chiquito” fue restaurado por primera vez en el taller granadino del malagueño José Navas-Parejo entre los años 1934 y 1935, volviendo de nuevo a la iglesia del Carmen en verano de éste último año citado. Esta era una noticia totalmente nueva y completamente desconocida hasta ahora.

Desconocemos el alcance de dicha restauración. Después de un ataque como el sufrido, la imagen estaría destrozada. Lo más probable es que se salvasen algunos trozos de la escultura –aunque no se sabe cuales- y que Navas-Parejo procediera a reconstruir el resto. Y para ello, el escultor realizó un molde de barro de la talla completa, sobre el que esculpiría los trozos necesarios para volver a ponerla en activo como imagen de culto y procesión. Dos fotografías de dicho molde, acompañan a este modesto trabajo.

Pero no adelantemos acontecimientos. ¿Qué pasó en la cofradía a raíz de la pérdida de todo el patrimonio? Pues…, lo más lógico es imaginar que una vez serenados los ánimos y tranquilizada la complicada situación política, los hermanos se pondrían manos a la obra para proceder a reconstruir todo lo perdido. Traumatizados, indignados y desconcertados, asumieron la tragedia y miraron de frente hacia el futuro. Primero las casas particulares y después los locales comerciales de sus propios negocios, fueron testigos de aquellas reuniones casi clandestinas. Poco a poco, la situación fue normalizándose y volvió la tranquilidad.

Aunque no se conservan actas de Juntas de Gobiernos y Cabildos entre 1931 y 1934, se conserva en el archivo de la cofradía, un documento por el que la cofradía le comunica al Gobernador Civil de la provincia D. Alberto Insúa, la composición de una nueva Junta Directiva elegida el 30 de junio de1935, y las vacantes incorporadas en otro Cabildo General Extraordinario celebrado un mes más tarde (el 20 de julio). Este documento iba acompañado en su emisión, con una Saluda del Hermano Mayor don José López Merino al Gobernador civil, en cuyo membrete se puede leer con toda claridad: Muy Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia, Nuestro Padre Jesús de la Buena Muerte y Nuestra Señora del Gran Poder.

Como curiosidad, llamo la atención del lector sobre el título que aparece encabezando el documento mecano-escrito y la composición de la Junta de Gobierno. En él, se introducen algunos elementos diferenciadores: Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia, Nuestro Padre Jesús de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestra Señora del Gran Poder.

En este documento, puede observarse que cada una de las tres imágenes con que contaba la cofradía, tenían sus propias albaceas de culto y otros tantos de procesión. Costumbre que se seguía conservando a pesar de que una de ellas –Buena Muerte- nunca se procesionó, y a pesar de que en éste tiempo histórico sólo se conservaba al culto la imagen de Nuestra Señora del Gran Poder, dado que las otras dos habían sido destruidas. No cabe duda de que es un precioso detalle en el mantenimiento de la devoción, que refleja claramente la intención de la cofradía de no renunciar a volver a disponer de sus imágenes en cuanto fuese posible.

Muy pocas veces reflexionamos sobre las enormes dificultades que tuvieron que superar los cofrades responsables de la marcha de la cofradía en años tan duros como estos. Sin imágenes. Sin patrimonio. Sin economía solvente. Y a pesar de todo siguieron. Movidos por su fe y su empeño en difundir la palabra de Dios. Casi sin ayuda de nadie, salvo la de algunas instituciones y la de las buenas gentes del barrio del Perchel, que seguían teniendo en lo más profundo de su corazón, a un Bendito Nazareno que siempre fue considerado como uno más de los vecinos del popular barrio perchelero.

CONTINUARÁ

Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia. Stmo. Cristo de Ánimas y Ntra. Sra. del Gran Poder y San Juan de Dios.

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