LA PALABRA Y EL PAN DE LA EUCARISTÍA

REFLEXIONES SEMANALES


La Palabra y el Pan de la Eucaristía, misterio y don de la Pascua, permanecen en los siglos como memoria perenne de la pasión, muerte y resurrección de Cristo
.

También nosotros hoy, Pascua de Resurrección, con todos los cristianos del mundo repetimos: Jesús, crucificado y resucitado, ¡quédate con nosotros! Quédate con nosotros, amigo fiel y apoyo seguro de la humanidad en camino por las sendas del tiempo. Tú, Palabra viviente del Padre, infundes confianza y esperanza a cuantos buscan el sentido verdadero de su existencia. Tú, Pan de vida eterna, alimentas al hombre hambriento de verdad, de libertad, de justicia y de paz.

Quédate con nosotros, Palabra viviente del Padre, y enséñanos palabras y gestos de paz:
• paz para la tierra consagrada por tu sangre y empapada con la sangre de tantas víctimas inocentes;
• paz para los Países del Medio Oriente y África, donde se sigue derramando mucha sangre por intereses económicos, odios políticos y religiosos;
• paz para toda la humanidad, sobre la cual se cierne siempre el peligro de guerras fratricidas.

Quédate con nosotros, Pan de vida eterna, partido y distribuido a los comensales: danos también a nosotros la fuerza de una solidaridad generosa con las multitudes que, aun hoy, sufren y mueren de miseria y de hambre, diezmadas por epidemias mortíferas o arruinadas por enormes catástrofes naturales. Por la fuerza de tu Resurrección, que ellas participen igualmente de una vida nueva.

Quédate con nosotros, Señor de la Vida y origen de la Paz verdadera. Ilumínanos en nuestro caminar constante por nuestro mundo:
• la Vida de nuestra Parroquia siempre necesitada de tu Palabra y alimentada con la Eucaristía. Haznos, a los miembros de la comunidad parroquial, transmisores de lo que Te escuchamos, fortalecidos siempre por el alimento eucarístico;
• la Paz en nuestras familias, tantas veces rotas por nuestro egoísmo. Hazlas fuertes para que sean testimonio de tu Presencia entre los hombres;
• la Vida y la Paz de esta comunidad de creyentes que se unen en torno a Ti, Señor Resucitado, Redención de nuestra vida, Misericordia siempre, Amor eterno. Conviértenos en seguidores fieles, coherentes y valientes hijos de tu Iglesia, que es la nuestra. Queramos encontrar siempre esa fuerza misteriosa, a ese _amigo invisible_ acariciado miles de veces por unas manos indignas en el altar; contemplado, desde el silencio de nuestro interior, sobre una Custodia; o alabado en la visita diaria a ese Sagrario que nos emociona.

También nosotros, hombres y mujeres del tercer milenio, tenemos necesidad de Ti, Señor Resucitado. Quédate con nosotros ahora y hasta al fin de los tiempos. Haz que el progreso material de los pueblos nunca oscurezca los valores espirituales que son el alma de su civilización. Ayúdanos, te rogamos, en nuestro camino. Nosotros creemos en Ti, en Ti esperamos, porque sólo Tú tienes palabras de vida eterna (cfr. Jn 6,68).

Mane nobiscum, Domine! Alleluia!

Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia. Stmo. Cristo de Ánimas y Ntra. Sra. del Gran Poder y San Juan de Dios.

© 2016 Cofradía de la Misericordia

Síguenos en las Redes Sociales