SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS. 2017

Es necesario comenzar el año deseándonos lo mejor, mucha felicidad y que la podamos compartir con los que más queremos. Es la manera de expresarlo que tiene el libro de los números en la primera lectura que hemos escuchado:
“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz”.

Un deseo lleno de esperanza para todos, que podamos seguir descubriendo a Dios cerca de nosotros, y que el Señor nos conceda la paz.
Precisamente este primer día del año la Iglesia lo dedica de manera especial a pedir por la paz. Por eso también nosotros en esta Eucaristía hacemos una oración especial por la paz; por la paz en el mundo y por la de cada uno de nuestros corazones. Y lo hacemos poniendo a Santa María como intercesora, para que nos consiga la paz que necesitamos.

Es el primer día del año y se lo dedicamos a Ella, a la Madre de Dios, contemplando la escena del Evangelio.

Volvemos a Belén, al pesebre, a volver a descubrir “a María, a José, y al niño acostado en el pesebre”. Nos unimos a los pastores en este momento de adoración, contemplando esta escena, sintiéndonos parte de ella, como aquella gente sencilla que supo ver en aquel niño a todo un Dios que venía a nacer entre nosotros. Y también damos gloria a Dios, como los pastores, por haberle descubierto en nuestras vidas, por haber dejado que Dios nazca, un año más, en nuestros corazones.

Este día en el que todo son buenos deseos pedimos a Dios que seamos capaces de llevar adelante en nuestras vidas no nuestros propios proyectos y deseos, sino los que Él tiene para nosotros en este año nuevo que comenzamos. Que seamos dóciles al Espíritu que sopla entre nosotros, que sepamos descubrirle animando nuestras vidas, a nuestras familias y amigos. Que en todo lo que hagamos, hagamos como los pastores en el pesebre: que descubramos a Dios en medio de nuestros quehaceres y que le demos gloria y alabanza con nuestras acciones y con nuestras vidas.

Que ese deseo de felicidad que todos nos expresamos en estas fechas por el año nuevo sea también una realidad desde nuestro esfuerzo y dedicación por vivir la fraternidad y seguir construyendo el Reino de Dios llevando a la vida de todos los hombres aquello que aquí vivimos y gozamos.

Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia. Stmo. Cristo de Ánimas y Ntra. Sra. del Gran Poder y San Juan de Dios.

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