En el recuerdo el CL Aniversario

Terminadas ya las actividades programadas para la celebración de nuestro 150 Aniversario fundacional, me dirijo a vosotros, hermanos de la Misericordia,

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Fundación Benéfico Asistencial Corinto

La Fundación Corinto se creó en el año 2012 por varias cofradías de pasión y gloria, entre ellas la nuestra, a la que se han ido sumando progresivamente nuevas hermandades y cofradías.

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Agenda Cofrade

Día 15 de Septiembre. Dolores Gloriosos de la Stma. Virgen. A las 20,30 h. celebración de los Dolores Gloriosos de la Stma. Virgen en honor de Ntra. Sra. del Gran Poder.

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Domingo XXVI del T. Ordinario. 2016

“Hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza” (1 Tim 6, 11)

El contraste entre los dos protagonistas de la parábola es trágico. El rico se viste de púrpura y de lino y toda su vida es lujo y ostentación; solo piensa en “banquetear espléndidamente cada día”. Este rico no tiene nombre pues no tiene identidad. No es nadie. Su vida vacía de compasión es un fracaso: no se puede vivir sólo para banquetear, para pasarlo bien. No se puede vivir frívolamente.

Echado en el portal de su mansión yace un mendigo hambriento, cubierto de llagas. Nadie le ayuda. Sólo unos perros se le acercan a lamer sus heridas. No posee nada, pero tiene un nombre portador de esperanza. Se llama “Lázaro” o “Eliezer”, que significa “Mi Dios es ayuda”.

Con imágenes populares de su tiempo, Jesús recuerda que Dios tiene la última palabra sobre los hombres: al rico no se le juzga por explotador, no se dice que es un impío. Se dice, simplemente, que ha disfrutado de su riqueza ignorando al pobre: lo tenía allí mismo, pero no lo ha visto; estaba en el portal de su mansión, pero no se ha acercado a él.., lo ha excluido de su vida. Su pecado es la indiferencia.

Conmovernos ante la miseria y la injusticia. En el banquete de la creación no se excluye a nadie y se respeta la dignidad de cada ser humano. El grito de los pequeños y débiles apenas se escucha. No llega al corazón, o llega ahí sólo por un momento.
En nuestro mundo está creciendo la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Evitamos de mil formas el contacto directo con las personas que sufren. Poco a poco, nos vamos haciendo cada vez más incapaces para percibir su aflicción. Pero Jesús no excluye a nadie. A todos anuncia la buena noticia de Dios y la misericordia de Dios está urgiendo antes que nada a que se haga justicia a los más pobres y humillados.

Por eso mismo, los cristianos de hoy debemos ser los primeros en defender una justicia social evangélica, optando por una sociedad cristiana en la que la distancia entre ricos y pobres sea cada día menor y en la que los Epulones y los Lázaros se vean y se ayuden mutuamente como hermanos que se necesitan. Esto es, lo que predicó Jesús de Nazaret en una sociedad, como la suya, en la que la desigualdad social entre ricos y pobres era grandísima y escandalosa. Y si esto es lo que hizo Jesús de Nazaret en su vida, esto es, necesariamente, lo que debemos hacer los cristianos de hoy.

Para ello, hoy S. Pablo nos habla sabiamente y nos introduce unas pautas para nuestra vida que no tienen precio. Debemos caer en la cuenta que en estos consejos que Pablo da a Timoteo la primera virtud que le recomienda practicar es la justicia. No una justicia simplemente legal, sino una justicia acompañada e impulsada por la fe y la piedad, es decir, una justicia religiosa y cristiana. Pues bien, si los cristianos queremos ser hombres de Dios, discípulos de Jesucristo, practiquemos la justicia, la fe, la piedad y el amor, y así “conquistaremos la vida eterna a la que somos llamados"