En el recuerdo el CL Aniversario

Terminadas ya las actividades programadas para la celebración de nuestro 150 Aniversario fundacional, me dirijo a vosotros, hermanos de la Misericordia,

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Domingo XXXIII T. Ordinario

El Señor llega para regir los pueblos con rectitud (Sal 97)



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Agenda Cofrade

Día 3 de febrero. A las 20,00 horas, celebración de la Eucaristía en honor de Ntros. Sagrados Titulares en su capilla.

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Domingo 15 de enero. 2017. 2º T. Ordinario


“La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre y del Señor Jesucristo sean con vosotros”. Estas palabras que San Pablo dirige a los cristianos de Corinto, son muy apropiadas para que las dirijamos hoy a todos los habitantes del mundo y, especialmente, para todos aquellos que se acerquen hasta nosotros.

El mensaje del apóstol es el ofrecimiento de gracia y paz en nombre de nuestro Señor Jesucristo que no es más que lo que tenemos que buscar: nuestra santificación dentro de una paz interior que nos haga mejores. Es cierto que los tiempos actuales no son fáciles, y que comportamientos deleznables son acometidos por algunos de nuestros hermanos, pero eso no es nuevo, ya sucedía lo mismo en Corinto de hace casi 20 siglos: será la bendición permanente que nos llega del Cielo lo que nos ayudará a superar todos los problemas.

Comenzamos el Tiempo ordinario, seguimos avanzando en el encuentro de Cristo, nuestra única gracia y único portador de Paz. Hoy quiero reflexionar, con vosotros, este “encuentro público del Señor con los hombres”:
Fue en Nazaret. Aquel fue el inicio. Momento trascendente, pese a ser oculto. En Belén se hizo visible a unos cuantos: se le hizo notoria su existencia a José, se dio a conocer a los pastores, a los magos, lo conocieron en el Templo dos ancianos y, cómo no, en primer lugar, María su Madre, desde 9 meses antes en su seno y recién nacido en sus brazos. Ella conservaba y meditaba todo esto, profundamente, en su interior... Y basta.

Un gran silencio habla de su vida en Nazaret. Son 30 años de trabajo oculto: un trabajo manual para ganar el sustento y un trabajo interior para crecer en gracia y sabiduría. Seguramente recorrería la zona para trabajar y, seguro, para hacer el bien a su alrededor. Es un tiempo que nos habla de la sencillez, de la trascendencia. Encuentros en Jerusalén peregrinando con motivo de las fiestas anuales.

En la soledad y el silencio, lenta y fuertemente fue madurando su misión. La época de desierto vuelve a mostrarnos el ímpetu con que habla el silencio al corazón de quien quiere encontrase con el Padre. Así ocurrió.

Ocurrió que llegó al Jordán. Allí se muestra al Bautista y de nuevo la Fe de un hombre sabe discernir un verdadero encuentro con Aquel que va a ser identificado  como “el Cordero de Dios”. Él lo esperaba, Juan, lo esperaba y una voz interior se lo aseguraba, es la voz de Dios que siempre orienta. Juan amó, esperó, vio, siempre fe fiel a su vocación, humildemente cumplió con su misión.

Lucas 4, 16-21:
“Vino a Nazaret, donde se había criado, entró, según su costumbre, en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías, desenrolló el volumen y halló el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Enrolló el volumen, lo devolvió al ministro y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura que acabáis de oír se ha cumplido hoy.» Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca”.                        

Comenzó a anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios.

Cristo con su predicación hizo temblar a unos, dio esperanza a otros, entusiasmó a muchos y nos cambió la vida….